sab 5a. Sem cuaresma (Id=243)
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Señor, no te quedes lejos; tú, que eres mi fuerza, ven aprisa en mi ayuda,
porque ya no soy humano, sino un gusano despreciado por la gente y rechazado
por el pueblo.
Dómine, ne longe fácias auxílium
tuum a me, ad defensiónem meam áspice; quia
ego sum vermis et non homo,
oppróbrium hóminum, et abiéctio plebis.
Oremos:
Señor, tú que nunca dejas de procurar nuestra salvación, y en estos días de
Cuaresma nos otorgas gracias más abundantes; mira con amor a esta familia tuya
y concede tu auxilio protector a quienes se preparan para el bautismo y a
quienes hemos renacido ya a una vida nueva.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Haré de ellos un solo pueblo
Lectura del libro del profeta Ezequiel
37, 21-28
Esto dice el Señor:
"Yo recogeré a los israelitas de entre las naciones adonde han ido y los
reuniré de todas partes para llevarlos a su tierra. Haré de ellos un solo
pueblo en mi tierra, en las montañas de Israel; tendrán todos
un solo rey, y ya no serán dos naciones, dos reinos divididos. No se
contaminarán más con sus ídolos, con sus perversas
acciones y sus crímenes; los libraré de todos los lugares donde pecaron y los
purificaré. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Mi siervo David será su rey, y tendrán todos un solo
pastor; caminarán por la senda de mis preceptos, observarán mis mandamientos y
los pondrán en práctica. Vivirán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob,
donde vivieron sus antepasados. Allí vivirán ellos, sus hijos y los hijos de
sus hijos para siempre; mi siervo David será su príncipe eternamente. Haré con
ellos una alianza de paz, una alianza eterna, y pondré mi santuario en medio de
ellos para siempre. Pondré en medio de ellos mi morada, yo seré su Dios y ellos
serán mi pueblo. Y cuando mi santuario esté en medio de ellos por siempre,
reconocerán las naciones que yo, el Señor, he consagrado a Israel".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Jr 31, 10.11-12ab.13
El Señor nos cuidará como pastor a su
rebaño.
Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla en las islas remotas:
"El que dispersó a Israel lo reunirá, lo cuidará como pastor a su
rebaño".
El Señor nos cuidará como pastor a su rebaño.
Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.
El Señor redimió a Israel y lo rescató de las manos del poderoso. Vendrán para
aclamarlo al monte Sión, acudirán a gozar de los
bienes del Señor.
El Señor nos cuidará como pastor a su rebaño.
Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.
Entonces las muchachas bailarán alegremente, junto con los jóvenes y los
viejos. Yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré
sus penas.
El Señor nos cuidará como pastor a su rebaño.
Dóminus custódiet nos sicut pastor gregem suum.
Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su corazón y su espíritu, dice
el Señor.
Proícite a vobis omnes
praevaricatiónes vestras, dicit Dóminus, et fácite vobis cor
novum et spíritum novum.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús debía morir para congregar a los hijos de Dios, que estaban dispersos
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
11, 45-56
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, muchos judíos que habían ido a visitar a María, al ver lo que
Jesús había hecho creyeron en él. Otros, en cambio, fueron a contar a los
fariseos lo que había hecho. Entonces, los sumos sacerdotes y los fariseos
convocaron a reunión del Consejo. Se decían:
"¿Qué hacemos? Este hombre está realizando muchos signos. Si dejamos que
siga actuando así, toda la gente creerá en él;
entonces las autoridades romanas tendrán que intervenir y destruirán nuestro
templo y nuestra nación".
Uno de ellos, llamado Caifás, que era el sumo
sacerdote aquel año, les dijo:
"Están completamente equivocados. ¿No se dan cuenta de que es preferible
que muera un solo hombre por el pueblo, a que toda la nación sea
destruida?"
Caifás no hizo esta propuesta por su cuenta, sino
que, como desempeñaba el oficio de sumo sacerdote aquel año, anunció bajo la
inspiración de Dios que Jesús iba a morir por toda la nación; y no solamente
por la nación judía, sino para conseguir la unión de todos los hijos de Dios
que estaban dispersos.
A partir de este momento tomaron la decisión de dar muerte a Jesús. Por eso,
Jesús ya no se mostraba públicamente entre los judíos; dejó la región de Judea
y se fue a un pueblo, llamado Efraín, muy cerca del desierto. Y se quedó allí
con sus discípulos.
Estaba muy próxima la fiesta judía de
"¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios eterno y todopoderoso, que por medio del
sacramento del bautismo haces renacer a quienes confiesan tu nombre; acepta
nuestros dones y plegarias para que, cuantos en ti esperan, puedan ver
realizados sus deseos
y perdonadas sus culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La fuerza de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una nueva
comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de
manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del Crucificado y el
juicio que del mundo has hecho.
Por eso,
ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos
diciendo:
[Misa]
Cristo fue entregado a la muerte para congregar en la unidad a los hijos de
Dios, que estaban dispersos.
Tráditus est Christus, ut fílios
Dei, Qui erant dispérsi, congregáret in unum.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que nos has hecho partícipes del Cuerpo y
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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